El Foro Económico Mundial, que tuvo lugar en la localidad suiza de Davos, sirvió como punto de encuentro para algunos de los más importantes líderes económicos y de negocios del planeta. Sin embargo, también fue la sede de un inusual experimento de capacitación: importantes ejecutivos fueron encerrados a oscuras en una habitación con el objetivo de mejorar sus habilidades de liderazgo.
La iniciativa estuvo a cargo de la consultora alemana Dialog im Dunkeln (Diálogo en la Oscuridad), que puso en práctica una idea desarrollada en 1988 por Andreas Heinecke consistente en encerrar a líderes en una habitación a oscuras y hacerlos realizar diversas tareas, rodeados de sorpresas y trampas, para ver cómo lidian con la pérdida del poder y el control.
"El diálogo en la oscuridad es la capacitación gerencial como entretenimiento", sostiene Heinecke. "El estatus desaparece en la habitación. Lo único que cuenta es la personalidad. Las neuronas del ejecutivo tienen que bailar", agrega.
"Tienen que escuchar atentamente, algo muy difícil de hacer para hombres muy poderosos", concluye. Cuando los ejecutivos vuelven a la luz, los espera el filósofo israelí Addyd Emile, quien discute con ellos las implicancias emocionales de la experiencia. "Es una situación provocativa destinada a irritar e intimidar a los líderes", confía un ejecutivo germano que pasó por el experimento.